Cuando algunas asadoras criollas se juntan, tiembla el matambre.
Y las brasas indican con su cric cric, y ellas ya saben de lo que están hablando.
A la comunión no falta el vino, pintando bocas de morado. Acompañando a la asadora, repartirse entre la ensalada y el asado.
Técnicas, no tantas. Pero pasión, mucha.
Y que no se vaya a andar comentando, porque la mujer, solita se hace amiga de la parrilla. Y de las mañas, y del perfume a humo, que deja chiquitita a la mejor fragancia francesa.
Y se va a tratar de pensar en todos, hay para los que les gusta jugoso o para quienes lo prefieren sequito. Y si no, se comerá igual, porque así es la mujer, dictadora en su cocina.
Y a nadie se le va a ocurrir poner cara, ¿acaso uno le dice al cirujano por donde tiene que cortar?.
Se come, se bebe, se disfruta y se comenta.
Y se piensa: " Alguien lavará los platos"
Esta no hace asado, pero lava los platos!
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